Una leona que sabe lavar

El kirchnerismo, esa fuerza política que gobernó el país por más de 12 años y que fue asesinada sin posibilidad de resucitación ni invocación espiritista alguna hace unos años por unos seres maravillosos, como María Eugenia Vidal. Pero resulta que ahora la Gobernadora acusa a ese movimiento fallecido a finales de 2015 de promover las denuncias de “aportantes truchos” a la campaña electoral que la depositó en el máximo cargo provincial en la ciudad de La Plata.

“Es una denuncia del kirchnerismo”, aseguró Vidal, encendiendo velas anhelantes al más allá. Y avanzó en su hipótesis: «Lo que es más importante es que la ley de financiamiento de partidos políticos tiene lagunas y deficiencias y por eso creemos que haya una nueva ley que contemple que los aportes sean bancarizados, así no queda ninguna duda sobre quién aportó y quién no así tenemos las cuentas claras”. Pero lo cierto es que no hay dudas: la gente que figura como aportante no es tal. Ni siquiera se afiliaron voluntariamente al principal partido de gobierno: el PRO.

Entonces sabemos al menos dos cosas: por un lado, la fuerza política que dieron por enterrada dos metros bajo tierra no habría estirado la pata como anunciaron en festejos públicos, y, por el otro, Cambiemos hizo y hace figurar como aportantes económicos para sus campañas electorales a personas de muy bajos recursos que están evidentemente imposibilitadas de realizar esas erogaciones, a quienes les roban la identidad para sus fines evidentes y corruptos: lavado de dinero. Entonces, una vez más, Cambiemos miente.

Escándalo. La Leona es parte fundamental de un andamiaje de corrupción, defraudación -no sólo económica- y una manipulación de identidades de personas humildes, de bajos recursos, que da tanto asco y rechazo como cuando la Gobernadora decidió cerrar escuelas en vez de abrirlas. Porque demuestra sin filtros que donde va la sensibilidad social y la decencia, quienes nos gobiernan tienen avaricia y desprecio. Son millonarios manipulando datos de pobres para blanquear las fortunas que ellos y sus amiguitos mueven, siempre a costo del pueblo.

Vinieron a entregar la soberanía, a empobrecernos hasta la miseria abyecta, a vaciar el Estado, a someter nuestra independencia económica, a habilitar todos los grandes negociados para su selecto club de chetos garcas, y a hacer todo lo posible por taparlos. De esa manera entendemos que Vidal nombre en estos días de escándalo, corrupción y manipulación a María Fernanza Inza en el altísimo cargo que le obsequió en la Contaduría General de la Provincia de Buenos Aires, cuando está en el ojo de la tormenta. Porque Inza es la Tesorera del PRO, porque Inza fue, qué loco, la tesorera de la campaña de 2017 de Cambiemos: responsable directa del chanchullo que se denunciara originalmente en El Destape, de la mano del periodista Juan Amorín. Además, Inza, en la campaña anterior, la presidencial de 2015, nombró a su tía de 84 años como una de las responsables de la campaña económica. Por si de casualidad pasaba lo que acaba de pasar: denuncias, pruebas… intervención judicial…

Entendemos todo, Leona. Porque lo importante, en realidad, no es una nueva ley de financiamiento de los partidos políticos, que puede hacerse, claro, todo es perfectible. Lo importante es que utilizaron la identidad de personas pobres para sus fines deplorables. Porque eso somos para ellos: apenas una oportunidad de robar más guita. Estamos bajo el gobierno de una casta acostumbrada a maltratar al que menos tiene, de servirse de las clases populares hasta el hartazgo pero siempre con el mismo desprecio, siempre abusando de su posición, siempre aprovechándose de los más desprotegidos. Estamos bajo el gobierno de ladrones, perversos, siniestros. Son la herida abierta por donde se desangra la Patria. Son la herida que se abrió por el odio y la falta de empatía. Son la herida que más temprano que tarde vamos a tener que aprender a curar.

Fuente: María José Sánchez / 24baires.com

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