La tierra tembló

Algunos ven una moda en un movimiento que no dejará cimientos sin vibrar. Quizá crean que un día de estos se nos va a pasar, que esto se termina con alguna conquista más. Algunos ni se han dado cuenta que todo, absolutamente todo, comenzó a cambiar.

Porque el machismo y la misoginia son sistemas de pensamientos arraigados en la sociedad, atraviesan clases económicas y edades. Son la estructura en la que, por siglos, se han basado las relaciones entre géneros, donde la dominación y el abuso de varones hacia mujeres han sido los rieles por donde circula la maquinaria de la opresión.

El feminismo es la madre de todas las luchas. El feminismo es la cuna de la igualdad, allí se nutren todas las ideas de equidad y solidaridad. Porque el feminismo no dejará piedra sobre piedra en la abolición de esta sociedad patriarcal.

El momento es ahora y hay una fuerza en las calles que empuja a nuevas alianzas en la lucha por la conquista de derechos: esa es la política al servicio del pueblo, esa es la gran herramienta de transformación.

Hay un aprovechamiento de algunos ejes de lucha por parte del gobierno, que nunca disimuló su concepción machista de la política y la gestión, en cada gesto y en cada acción. Porque aquí no se llega porque Macri lo balbucea en televisión porque algún focus group habrá dado la atinada alarma de que es urgente despenalizar el aborto. Es la lucha de décadas la que está conquistando un derecho que es una deuda enorme que ya no puede soslayarse más.

El tiempo es ahora y el 8 de marzo lo confirmó el grito que sacudió el planeta. La tierra tembló bajo el paso firme de millones de mujeres que marcharon en todo el mundo en una histórica jornada para acabar con el machismo, con la violencia en cualquiera de sus formas.

Todo se está transformando ahora, ante nuestros ojos. Es la revolución que nos tocará vivir. Porque la revolución es feminista. O no será. Hay que estar a la altura de la Historia, hay que tener conciencia de cada letra que estamos escribiendo, desde abajo, desde el subsuelo sublevado de la patria, de todas las patrias. Tenemos que estar unidas porque juntas pisamos fuerte, y nuestra huella es semilla. Nuestra lucha es más que nosotras, ahora. Por todas las que entregaron su vida para que hoy podamos estar donde la coyuntura histórica nos exige estar. Porque nuestro coraje es también herencia.

Este 8 de marzo la tierra tembló estremecida por nuestras causas, nuestras banderas. Pero también tembló porque hicimos temblar a aquellos que le tienen miedo a la mujer sin miedo.

Le hemos asestado el golpe de muerte a esa máquina generadora de desigualdad. Así que cuidado donde pisan aquellos que no saben ni dónde están parados. Porque les traemos las buenas nuevas: se está cayendo el patriarcado. El futuro es nuestro, el futuro es lucha feminista. Y va a vencer. Va a vencer.

Fuente: María José Sánchez | 24baires.com

Copyright © 2012 24 Baires. Todos los derechos reservados.
           Acceso   |   Webmail
Director: Carlos Vazquez