Caputo, corrupción amiga

Denunciaron a Luis Caputo, Ministro de Finanzas, porque “mintió deliberadamente ocultando un patrimonio que no se correspondía con sus declaraciones fiscales”.

El senador nacional de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, lo denunció por no declarar sus acciones en sociedades offshore y por el presunto delito de evasión agravada. ¿Cómo es eso? Así: El mundialmente famoso escándalo por las filtraciones de documentos financieros conocido como Paradise Papers, reveló la vinculación de Caputo con un fondo de inversión radicado en Miami. Pero el funcionario aseguró que jamás fue accionista y que se desvinculó de la compañía donde ofició como administrador antes de asumir. Pero resulta que datos oficiales del organismo regulador bursátil de Estados Unidos colocan a Caputo como accionista de dicho fondo de inversión a través de dos sociedades montadas en las Islas Caimán. Los documentos demuestran que el Ministro de Finanzas de Cambiemos ocupó esa posición entre mediados de 2009 y, se estima, mínimamente hasta mediados de 2015.

Ahora, ninguna de esas empresas figura en las declaraciones juradas presentadas ante la Oficina Anticorrupción. Ergo: mintió. Y no es la primera ni única vez que Caputo es denunciado por actos de corrupción, ya que durante el año 2016, unos 500 millones de pesos fueron invertidos en la compra de Lebacs y por ello se pagaron comisiones a un Fondo Común de Inversión adjudicado al propio Caputo. Esto significó otras dos denuncias y otros dolores de cabeza para el Presidente. Capaz por eso necesita descansar tanto, pobre.

Entonces, el gustito de Caputo por la lata alrededor de su mano, no es de ahora. Tampoco es nuevo el doble juego de varios funcionarios del macrismo, donde el Ministro de Energía, Juan José Aranguren, otorga siete de ocho licitaciones a Shell, empresa de la cual fue CEO y aún es accionista. Donde Jorge Triaca, Ministro de Trabajo, tiene empleados en negro y nombra cientos de ñoquis en dependencias del Estado intervenidas para ser regularizadas. Sí, no se nos pasa desapercibida semejante paradoja.

Por eso lo de Caputo, Ministro de Financias, defalcando al Estado, es un capítulo más del Gran Libro de Cambiemos, donde cada página es una guía de defraudación, corrupción, lavado de activos, y robo al Estado, que somos todos. Aunque ellos crean que les pertenece, que tienen la Casa Rosada para hacer esto, mientras, gracias a sus políticas que sólo benefician a los poderosos de este país, el pueblo se hunde en la miseria y la tristeza.

Fuente: María José Sánchez / 24baires.com

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