Estela de la Cuadra habló de Ana Libertad y acusó a la Iglesia

de la cuadraLa tía de la nieta recuperada 115, aseguró que «la Iglesia tenía aceitado el contacto con los genocidas».

«Los jóvenes recuperados son un poco de todos. Es un fenómeno colectivo. Yo hace una semana estaba en la misma situación de todas las familias que hoy siguen buscando a sus parientes», aseguró Estela de la Cuadra, tía de Ana Libertad, la última joven restituida por las Abuelas de Plaza de Mayo.

«El rol de la Iglesia durante el genocidio ya es inexcusable», afirmó y exigió que la institución milenaria abra sus archivos para colaborar con las investigaciones judiciales.

«Estamos felices. Logramos hablar con ella. Es hermosa. Pero puedo llegar hasta ahí: no puedo hablar de Ana ni de la causa, por ahora. Necesitamos un tiempo para acomodar las fichas, los sentimientos, procesar todo», contó respecto a su contacto telefónico con Ana Libertad.

Además de su hermana Elena –quien permanece desaparecida– y Baratti –cuyos restos fueron encontrados por el Equipo Argentino de Antropología Forense–, Estela también sufrió la desaparición de su hermano Roberto José y su esposo Gustavo Fraire. Al igual que su concuñado y su esposa.

La lentitud de la justicia y el inexorable paso del tiempo también hicieron que Licha no pudiera abrazar a su nieta, a quien buscó por 31 años. Alicia falleció en 2008. «Nos acordamos mucho de ella», expresó Estela. Y recordó todo lo que sufrieron sus padres durante el terrorismo de Estado.

Mi familia tenía una larga relación con los jesuitas. Cuando toda la represión de la familia, mi hermana Soledad se fue al exilio con su marido y sus hijos, en el ’77. Mi hermano Eduardo ya había sido perseguido y se fue en el ’74. Estaban en Italia. Papá le encomendó a Soledad que fuera a ver a Pedro Arrupe, general de los jesuitas, que estaba en el Vaticano. Arrupe entregó una carta de presentación para ir a ver a Bergoglio.

La Iglesia Católica tenía aceitados todos los contactos, sabía el organigrama interno y a quién dirigirse. Bergoglio sabía a quién derivar. La Iglesia tenía organizada esta contención de los familiares.

En diciembre del ’77 se publicó una lista de desaparecidos en cuya confección intervino mi madre. ¿Qué es lo que Bergoglio no sabía? Después vino la lista de Bergoglio y resulta que estaba al tanto de todo y salvó a media Argentina. Lástima que no salvó a la otra mitad.Es una inmoralidad. Que sea Papa no lo salva de nada. A pesar de Bergoglio, Ana Libertad está acá.

 

 

 

 

 

Fuente: Tiempo Argentino

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