Te presentamos los 10 tipos de parrilleros, ¿vos cuál sos?

asado3El Director técnico de las parrillas (DTP). En general, hacer un asado es un placer único y pasional para algunas personas. Un romance en el que se mezcla ardor, dedos quemados, transpiración y olor a humo. Agasajar a la familia es una actividad muy placentera, aunque a veces se puede convertir en una experiencia tediosa cuando el DTP comienza a dar sus impresiones e indicaciones sobre la cocción de la carne en cuestión. “Me parece que el vacío está para darlo vuelta. Para mí tendrías que subir un poquito la parrilla.”, acota el DTP sin medir la violencia que pueden generar sus palabras. “Me parece que lo estás apurando”, aprecia con supuesta sapiencia.

La situación es a veces un poco dificultosa, más si tenemos en cuenta el cuchillo siempre está cerca de las brasas. Algunos parrilleros responden con paciencia y tratan de ignorar al DTP, pero otros pierden la calma y responden con suavidad: “Querés hacerlo vos la puta madre que te parió”. Por temor a ensuciarse las manos o las pilchas, el “especialista” recula en chancletas y se hace el indignado. “Al final no se te pude decir nada. Yo lo hago para que te salga más rico”, afirma.

Tipos de parrilleros:

1) El apurado. En general no disfruta de la previa, quiere cocinar rápido y siempre está en al límite de quemar todo. Habitualmente saca el asado banderita, la entraña, el bife de chorizo y las los churrascos en un punto interesante. Siempre están dorados y jugosos. Los cortes finitos con bastante fuego salen ricos si la carne es de buena calidad. El vacío le sale muy chamuscado por fuera y demasiado crudo por dentro. Odia el matambre.

2) El despreocupado. La regla indica que muchas veces, algunos asadores experimentados fingen una cierta despreocupación. Está claro que tienen certezas: conocen los tiempos de cocción, la duración de la incandescencia de la brasa de leña, la blancura del punto justo del carbón, el sonido cadencioso y musical de la grasa ardiendo sobre el fuego. Tienen talento y lo saben. Siempre les salen ricos.

3) El despreocupado 2. Son sencillamente indiferentes y corren riesgo de quemar todo, quedarse sin fuego o sacar todo seco o crudo.

4) El maniático. Puede se experimentado o no. Está excesivamente atento a todo. Sube y baja la parrilla doscientas veces. Mete la mano para medir la temperatura constantemente. Agrega brasas y a los dos minutos las saca. Mira todo el tiempo si la carne corre riesgo de quemarse y ante la duda la da vuelta por enésima vez. Gira todo el tiempo los chorizos. Es un parrillero que la transpira y se esfuerza. Normalmente hace buenos asados.

5) El ídolo de las mujeres. Aunque el comentario puede sonar un poco misógino o machista, hay una tendencia estadística que indica que las mujeres prefieren la carne vacuna pasada de cocción, seca, tipo suela. Este parrillero saca todo igual, seco, sin jugos, espantoso. Los comensales masculinos lo odian, pero las mujeres lo consideran un genio.

6) El torpe. Nunca tiene los elementos necesarios a mano. Siempre se quema los dedos, tira brasas al suelo, suele quedarse sin fuego y está al límite de quemar el asado, o su hogar.

7) El escurridizo. Prende el fuego y desaparece. Pone la carne sobre la parrilla, le deja algunas instrucciones a alguno de los presentes y desaparece. Vuelve cuando está todo listo y se queja que le estropearon el asado.

8) El improvisado. No necesita nada para hacer un rico asado. En el piso con dos palitos, en una obra en construcción, en la playa con un viento de 200 kilómetros por hora, él siempre se las arregla y te saca del apuro.

9) El puteador. No se sabe si disfruta el asado o no, tal vez sí. Putea cuando va a comprar la carne, putea cuando el fuego tarda en encender, putea cuando se quema los garfios. “Esta parrilla de mierda se mueve como chorizo en fuente de loza”, grita. Los invitados se sorprenden y se sonrojan. La familia no lo escucha y lo aguanta porque el asado le sale rico.

10) El mamado. Hace el asado despacito para disfrutarlo. Prende el fuego a las 7 de la tarde y abre la botella. Cuando pone la carne va por el cuarto vaso. En el mejor de los casos sirve la comida en un estado calamitoso. La mayoría de las veces abandona el asado por knockout. La calidad del morfi depende directamente de la cantidad y calidad del vino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: El Gran Banquete

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