24 Baires // Opinión

(Por Luis Lázzaro*) Cuando se cumpla el plazo establecido por la Corte Suprema para finalizar la medida cautelar que protege los intereses de Grupo Clarín en materia audiovisual deberá comenzar a desarmarse la concentración monopólica que dejaron los años del neoliberalismo cuando, en la década de los 90, se permitió a los grupos mediáticos convertirse en dueños de la opinión pública mediante la creación de grupos económicos que convirtieron a los argentinos en rehenes de un sistema pago de acceso a la información y el entretenimiento.

(Por Mario Alberto Juliano**) El inventario de las penurias del sistema carcelario bonaerense es ocioso y repetitivo a esta altura de los acontecimientos. De poco sirve evocar a Miguel Hernández, cuando poco antes de morir denunciaba a las cárceles franquistas como fábricas de dolor y llanto. Los ciudadanos conocemos sobradamente que los establecimientos penitenciarios no responden al mandato constitucional que ordena que las cárceles serán sanas y limpias. Insistir en la descripción del fenómeno es innecesario. El problema está suficientemente identificado. De lo que carecemos es de respuestas al problema.